Cada encargo sigue un recorrido corto y ordenado. No hay pasos ocultos ni sorpresas de último momento: sabés en qué instancia estamos y qué falta para entregar la identidad.
Una reunión inicial para entender tu negocio, tu audiencia y lo que querés comunicar. Definimos objetivos, alcance y los entregables que realmente necesitás.
Estudiamos el rubro, la competencia y los hábitos visuales de tu público. Con esa base armamos un punto de partida concreto, no una lluvia de ideas al azar.
Presentamos dos o tres caminos visuales con paleta, tipografía y ejemplos de aplicación. Elegís el rumbo y ajustamos los detalles antes de avanzar.
Desarrollamos el sistema completo: logotipo, piezas gráficas y guía de estilo. Iteramos con devoluciones puntuales hasta que cada elemento cumpla su función.
Recibís los archivos ordenados y documentados, listos para usar en redes, web o imprenta. Quedamos disponibles para consultas y futuras piezas.
No hablamos de procesos abstractos: cada testimonio describe un encargo concreto, una decisión de diseño y el efecto que tuvo en el negocio.
Llegamos con una idea difusa de lo que queríamos transmitir. El equipo ordenó el mensaje, definió la paleta y nos dejó una guía de estilo que usamos todos los días para publicar en redes. Hoy la marca se reconoce en la calle y eso se nota en las consultas.
Necesitábamos renovar la imagen de la ferretería sin perder la confianza de los clientes de siempre. Rediseñaron el logotipo, ajustaron los carteles del local y armaron plantillas para los catálogos. El cambio fue gradual, pero el público lo percibió como una actualización, no como un reemplazo.
Como profesional autónoma, mi sitio era mi carta de presentación. La nueva interfaz ordenó los servicios, simplificó el contacto y le dio coherencia a mi perfil en redes. Empecé a recibir consultas más específicas y con menos idas y vueltas por mail.
El trabajo de dirección de arte para el lanzamiento de nuestro estudio de yoga fue clave. Las piezas gráficas, la fotografía y hasta la señalética del espacio respondían a la misma línea visual. La comunidad local lo notó y las clases de prueba se completaron rápido.
Teníamos una tienda online con buena oferta pero una navegación confusa. El rediseño de la interfaz ordenó los filtros, acortó el proceso de compra y dejó las fichas de producto más claras. Los clientes dejaron de escribir para preguntar por talles y colores.
La consultoría inicial fue más práctica de lo que esperaba. En lugar de hablar de tendencias, revisamos mi comunicación actual, detectamos los puntos débiles y armamos un plan de acción por etapas. Salí con un rumbo claro y con tareas concretas para la semana siguiente.
Dudas habituales antes de arrancar un proyecto de identidad o de interfaz, respondidas sin vueltas.
Primero agendamos una consultoría inicial gratuita para entender tu negocio, tu audiencia y el contexto de tu marca. Si decidimos avanzar, hacemos un taller de descubrimiento donde definimos la personalidad, los valores y los objetivos. Recién después pasamos a la exploración visual con propuestas de dirección de arte.
Depende del alcance. Una identidad básica con logotipo, paleta y tipografía suele llevar entre tres y cuatro semanas. Si sumamos guía de estilo, plantillas para redes y piezas de lanzamiento, el plazo se extiende a seis u ocho semanas. Te damos un cronograma con hitos claros antes de empezar.
Sí, es nuestro foco principal. Trabajamos con marcas emergentes, profesionales autónomos y pequeños comercios que necesitan una imagen clara desde el inicio. No hace falta tener un manual de marca previo ni un sitio web terminado: el proceso se adapta a tu etapa.
La guía documenta el sistema visual completo: construcción y usos del logotipo, paleta cromática con códigos, tipografías, retícula y composición, ejemplos de aplicación y errores a evitar. Es un documento pensado para que puedas aplicarlo vos o cualquier diseñador externo sin perder coherencia.
Ambas cosas. Por un lado trabajamos identidad visual y dirección de arte; por otro, diseño de interfaces para sitios web y tiendas online. Si tu proyecto necesita las dos disciplinas, coordinamos un plan único para que la marca y la interfaz hablen el mismo idioma.
Cada etapa tiene instancias de validación con devoluciones por escrito. Trabajamos con prototipos y versiones iterativas, así que los cambios se hacen sobre algo concreto y no sobre suposiciones. Esto evita sorpresas al final y mantiene el proyecto alineado con tu visión.
¿Te quedó otra duda? Escribinos a info@smooseo.com o consultá nuestra página de contacto para coordinar una llamada.
No ofrecemos un único servicio cerrado. Cada proyecto se arma según lo que necesitás: una identidad completa, una pieza puntual o un acompañamiento mensual para sostener la comunicación.
Investigación de audiencia, logotipo, paleta, tipografías y guía de estilo. Incluye tres rondas de revisión y los archivos finales en formato vectorial y para redes.
Diseño de páginas claras y funcionales para tu negocio: arquitectura de información, wireframes, prototipo navegable y pantallas finales listas para desarrollo.
Planificación visual de lanzamientos o temporadas: concepto, selección de locación, guía para fotografía y supervisión de postproducción para mantener coherencia.
Un sistema de piezas para redes que se adapta a tu calendario: plantillas editables, gráficos para promociones y ajustes según la respuesta de tu audiencia.