Así se traduce el trabajo de identidad y diseño en piezas concretas que usás todos los días.
El punto de partida de cada proyecto. Definimos el símbolo, la tipografía y la paleta para que tu marca se reconozca en cualquier soporte, desde la tarjeta hasta el perfil de Instagram.

Maquetamos pantallas claras, con jerarquía de contenido y llamadas a la acción visibles. El objetivo es que el visitante entienda qué ofrecés en los primeros segundos y sepa cómo contactarte.

Generamos piezas gráficas listas para publicar: portadas, posteos y stories con la misma línea visual. Así mantenés una presencia consistente sin depender de un diseñador cada semana.

Planificamos la puesta en escena, la luz y el encuadre para que tus productos se vean con una estética cuidada. Las fotos quedan listas para usar en la web, en catálogos y en campañas.

Documentamos las reglas de uso: versiones del logo, márgenes, colores y ejemplos de aplicación. Es la referencia que te permite sumar proveedores o colaboradores sin perder coherencia.

Antes de cerrar una interfaz, testeamos los flujos con personas reales. Detectamos puntos de fricción y ajustamos la navegación para que la experiencia sea directa y sin rodeos.

Para clientes que ya trabajan con nosotros
Empezamos con una entrevista para entender tu público, tu competencia y el momento de tu negocio. Revisamos tu presencia digital y definimos qué necesita ajustes antes de proponer cualquier cambio visual.
Te presentamos un camino visual con referencias concretas: paleta, tipografía, estilo fotográfico y tono de comunicación. No es un concepto abstracto, sino una guía que podés evaluar y ajustar con nosotros.
Antes de producir piezas finales, armamos versiones rápidas de las aplicaciones más importantes: portada de redes, ficha de producto o página principal. Las probamos con tu equipo y con usuarios reales para corregir sobre la marcha.
Al cerrar el proyecto recibís los archivos ordenados, la guía de estilo y un documento con recomendaciones de uso. Si lo necesitás, coordinamos una sesión para que tu equipo aprenda a aplicar el sistema sin depender de nosotros.
Antes de arrancar un proyecto conviene dejar claros algunos puntos. Estas definiciones ayudan a que ambas partes trabajemos sobre el mismo mapa y evitan malentendidos en la entrega.
La primera reunión es gratuita y dura unos 45 minutos. Ahí revisamos tu situación actual, el público que querés alcanzar y definimos si necesitás una identidad completa o un ajuste puntual. No incluye entregables: el objetivo es que salgas con un diagnóstico claro y un próximo paso concreto.
Cuando hablamos de branding, el trabajo cubre logotipo, paleta cromática, tipografías y una guía de estilo breve. Cada pieza se entrega en los formatos que uses con más frecuencia: redes, papelería digital y presentaciones. Si tu proyecto requiere ilustraciones o fotografía, eso se cotiza por separado.
El diseño de interfaces se limita a la estructura visual y la experiencia de navegación: wireframes, prototipos navegables y pantallas finales. La programación del sitio o la integración con plataformas de venta quedan fuera de este alcance, salvo que lo acordemos como un servicio adicional.
Cada etapa del proyecto incluye dos rondas de ajustes sobre los archivos presentados. Los cambios estructurales después de la aprobación se presupuestan aparte. Trabajamos con entregas parciales para que valides el rumbo antes de avanzar a la siguiente fase.
Una vez que se abona la totalidad del proyecto, los archivos finales pasan a ser de tu propiedad. Nosotros conservamos el derecho a mostrar el trabajo en nuestro portafolio, salvo que pidamos una cláusula de confidencialidad por escrito antes de comenzar.
Los tiempos de entrega se fijan al inicio y dependen de que recibamos los materiales de referencia a tiempo. Las respuestas a consultas por correo se dan dentro de los dos días hábiles. Si un proyecto se pausa por más de un mes, se retoma con una reunión de actualización para retomar el contexto.